Buscaban convertir su nuevo piso en un espacio moderno y con carácter, y gracias a la recomendación de unos amigos, la joven pareja de propietarios, dió con la interiorista Evgeniya Mlynchyk, quien se encargó de hacer realidad la casa de sus sueños. El piso de 100 m2 está ubicado en un exclusivo complejo residencial en la ciudad de Minks, cerca de una reserva natural, por lo que buscaban una decoración de inspiración natural en colores ricos y oscuros.
“La paleta de colores se selecciono cuidadosamente, con una intención y un propósito”, relata la interiorista. Y sigue, “por ejemplo, en el salón, buscamos durante mucho tiempo el tono de verde perfecto, probando una docena de muestras hasta que encontramos el tono adecuado, sin una nota fría y muy acogedor”. El color escogido es profundo, herbáceo y con un matiz tropical que refresca la decoración.
En el dormitorio se escogió el rojo terracota para las paredes, un color que aporta tranquilidad y que está a medio camino entre el rojo estimulante y el marrón denso. Éste se ha combinado con el azul en el baño, y los tonos crema y beige se han reservado tan solo para la habitación infantil.
La rica combinación de colores se complementa con una mezcla compleja de materiales armoniosa y divertida. Algunos de los acabados son: hormigón cerámico, yeso decorativo, madera, gres porcelánico brillante, metal y MDF pintado.

Foto: Sergey Ananiev Estilismo: Tanya Korzun
Foto: Sergey Ananiev Estilismo: Tanya Korzun
El piso cuenta con muebles y accesorios de varias marcas europeas, complementados con piezas bielorrusas que acentúan el estilo étnico inspirado por el color verde tropical. El primer elemento propiamente exótico, fue la cómoda brasileña del salón, a la que posteriormente se le sumó la cómoda de Zara Home del pasillo.
Comprado sobre planta, la distribución del piso era abierta y sin particiones, no requería ninguna intervención más que alojar las diferentes habitaciones: recibidor, salón-comedor abierto a la cocina, despacho, dormitorio principal con baño, habitación infantil, dormitorio de invitados y baños de invitados.
El desafío técnico al que tuvieron que enfrentarse, confiesa Evgeniya, “fue la preservación de la altura de los techos y el aire acondicionado, que cuidadosamente ocultamos bajo estéticas rejillas”.
Nos encontramos ante un espacio cómodo y cautivador, en el que una vez pones un pie dentro no puedes evitar sentirte como en casa. “Queríamos una casa que te envolviera en una sensación de calidez y comodidad”, aseguran los propietarios, y gracias al meticuloso trabajo de la interiorista, el resultado es todo un éxito. Bravo, o como dirían en Minsk, brava.