En pleno corazón de Madrid, en el barrio de Lavapiés, se encuentra el ático que el estudio Lavedán Gómez ha convertido en un sueño. De 78 m² de interiores y 27 m² de terraza, el aspecto de este piso ha ganado vitalidad y estilo gracias a abrir los espacios a la luz natural.

Los diseñadores tenían como propósito aprovechar hasta el último centímetro disponible de la vivienda y lo han conseguido con creces. Han integrando diferentes estancias en una sola, deshaciéndose de los muros que opacaban los espacios y de los elementos innecesarios. 

El ático cuenta con una estancia común en la que concentra el salón, el comedor y la cocina. Con una gran isla que se convierte en el centro de todas las miradas por su función de separar espacios sin recurrir a las paredes. Por otro lado, el dormitorio es el espacio más personal, con un baño en suite incorporado. Sin embargo, la joya de la corona se encuentra en la terraza, en la que el estudio ha primado la dualidad necesaria de luminosidad y toques sombríos. 

Veamos el antes y el después