En una de nuestras charlas, la arquitecta Lidia Molina (Lidia Molina Arquitectura e Interiorismo), experta en minimalismo clásico, mencionó el "síndrome del por si acaso". Puso sobre la mesa algo que, asegura, es más común de lo que imaginamos.

Imagina: si en el momento de hacer el cambio de armario has tenido entre manos una prenda que te hacía dudar entre quedártela o no y, finalmente, has terminado por guardarla en el cajón una temporada más, "por si acaso", significa que has sido víctima de este síndrome no escrito. Lo mismo ocurre al ordenar una caja de recuerdos o un armario abarrotado de papeles y objetos que, aunque no lo creas en ese momento de apego emocional, no las necesitas. 

cocina con barra y armario desayuno
Foto: Sergey Ananiev - Estudio: RITUAL Life Style

En este contexto, le hemos hecho un seguido de preguntas a Lidia para conocer más a fondo este “síndrome” y conocer las soluciones de experta para ponerle fin y, así, conseguir un hogar en orden y, inevitablemente, mejorar tu bienestar. 

Cómo dejar de almacenar "por si acaso" en casa, con consejos de arquitecta

¿Qué es el "síndrome del por si acaso" y cómo influye en la forma en que las personas decoran y organizan sus hogares?

Es una tendencia psicológica que nos lleva a acumular objetos bajo la idea de que podrían ser útiles en el futuro, aunque en la mayoría de los casos nunca los volvamos a utilizar. Esta costumbre se traduce en viviendas sobrecargadas, donde el área disponible se reduce y la sensación de caos se intensifica.

Este almacenamiento excesivo muchas veces tiene raíces culturales. Generaciones anteriores, marcadas por la escasez de la posguerra, aprendieron a conservar todo por miedo a necesitarlo algún día. Sin embargo, hoy vivimos en una sociedad de consumo excesivo, donde compramos compulsivamente sin pensar en el impacto que esto tiene en nuestro entorno. El resultado es un hogar saturado de ropa, electrodomésticos en desuso, cajas, papeles y artículos decorativos sin sentido.

El problema se agrava en viviendas con poco espacio de almacenaje. Cuando los objetos comienzan a ocupar encimeras, esquinas o incluso habitaciones enteras, el diseño y la funcionalidad de la vivienda se ven comprometidos. El desorden afecta la percepción del entorno, dificulta la limpieza y genera una sensación de agobio constante, impactando directamente en el bienestar de quienes habitan el lugar.

Cómo detectar a "un acumulador de objetos innecesarios"

¿En qué momento de un proyecto detectas que un cliente sigue esta tendencia a acumular objetos innecesarios?

Es fácil identificarlo al entrar en una vivienda y observar el estado de esta. Hay ciertos signos evidentes: encimeras de cocina desbordadas de utensilios, montones de papeles apilados sin organización, ropa acumulada sin ningún criterio en los armarios, habitaciones utilizadas únicamente como trasteros y objetos ocupando rincones insospechados. Un hogar sobrecargado no solo refleja desorden, sino también la dificultad del propietario para desprenderse de lo innecesario.

En mis proyectos, cuando veo que el diseño y la funcionalidad están siendo eclipsados por la acumulación, es un indicio claro de que hay que trabajar en una estrategia de orden y desapego antes de plantear cualquier intervención.

Despacho con armario integrado de madera
Foto: Estudio: Green Iluminación & Deco Foto: Gabriel Gallegos

Lo primero que tira la arquitecta en una casa desbordada

¿Qué es lo primero que tirarías cuando ves una casa llena de "por si acasos"?

Lo primero que eliminaría son las piezas decorativas sin valor sentimental o estético, aquellos que están simplemente por costumbre o compromiso. Figuras de recuerdo de eventos lejanos, regalos que no representan al dueño de la casa, cables obsoletos, tickets y facturas innecesarias, ropa que ya no encaja o muebles en mal estado que ocupan lugar sin aportar funcionalidad.

Muchas veces, los elementos que saturan una casa no tienen un significado real, sino que permanecen ahí por inercia. Al eliminarlos, se libera espacio físico y mental, permitiendo que el hogar recupere su armonía.

escritorio en madera y verde integrado armario
Foto: Interiorista: Olga Pak Foto: Damir Otegen Estilismo: Aigerim Akhmetova

Sus consejos para hacer frente al apego

¿Cómo podemos empezar a liberarnos de los objetos que realmente no necesitamos sin sentir que estamos perdiendo algo importante?

El desapego no es un proceso inmediato, sino gradual. Una estrategia efectiva es abordar la organización por zonas. Elige una estancia y analiza cada objeto. Pregúntate: ¿Es útil? ¿Me genera alegría o tiene un significado especial? ¿Lo he usado en el último año? Si la respuesta es "no" en la mayoría de los casos, es momento de dejarlo ir.

Para facilitar el proceso, se pueden categorizar los objetos en tres grupos: los que se quedan, los que se donan o reciclan y los que definitivamente deben desecharse. Guardar en una caja aquello que genera duda y revisarlo después de un tiempo también ayuda a confirmar si realmente era necesario.

El objetivo es cambiar la mentalidad de "por si acaso" por una más consciente, donde el espacio se valore por su función y no por la cantidad de posesiones que contiene.

Una pared de armarios
Foto: Gregor Neschel

Así se puede evitar: menos, siempre es más

¿Qué consejo práctico le darías a alguien que quiere adoptar un estilo más minimalista y evitar caer en la trampa de acumular "por si acaso"?

El minimalismo clásico no consiste en vivir con lo mínimo, sino en rodearse solo de lo que realmente aporta valor. Para evitar la acumulación innecesaria, recomiendo:

  1. Adoptar la regla de "uno entra, uno sale": cada vez que se adquiere un objeto nuevo, otro debe salir de la casa.
  2. Priorizar la calidad sobre la cantidad: comprar menos, pero mejor. Invertir en piezas atemporales y funcionales evita la necesidad de reemplazarlas constantemente.
  3. Designar un lugar para cada cosa: si un objeto no tiene un lugar asignado, es probable que no sea realmente necesario.
  4. Establecer rutinas de revisión y descarte: al menos una vez al año, hacer una limpieza profunda para evaluar qué sigue siendo útil y qué no.
  5. Ser consciente al comprar: preguntarse si realmente se necesita algo antes de adquirirlo y evitar compras por impulso.

Un hogar debe ser un lugar de calma y orden, no un almacén de cosas innecesarias. Al liberarnos de lo superfluo, ganamos en bienestar y calidad de vida, disfrutando de un espacio que refleja nuestra esencia sin el peso de la acumulación.

Lidia no solo pone el foco en los pequeños objetos o elementos que ocupan poco espacio, también dicta sentencia a grandes muebles como las vitrinas en el salón o la "repetición" de mesitas auxiliares. Estos muebles son prescindibles para ella en un salón. ¡Toma nota!